Las cajas de ahorro están en el punto de mira, soy de los que piensa que ejercieron un papel en el pasado y que ahora les toca adecuarse a los tiempos que corren. Se están produciendo 12 procesos de integración en los que participan 38 de las 45 cajas españolas, mas una que ha sido intervenida por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). No es de mi interés desgranar si son / fueron  una suerte de competencia desleal en el sector financiero o si han sido y son un brazo financiero de grupos políticos y de poder sin haber pasado por caja y haber abusado de ella. Lo que está claro que este modelo se ha acabado y se está produciendo un tsunami silencioso, por ahora, que va a afectar, según ciertos estudios, a cerca de 15.000 empleados, ahí no es nada. Con la prórroga hasta el 31 de diciembre de 2010 para que las entidades se puedan recapitalizar mediante el FROB dieron un balón de oxigeno que expira pronto y que lleva inexorablemente a una reorganización, ineludible, de este sector, en el que los Sistemas Institucionales de Protección (SIP) están jugando un papel importante en el camino hacia la capitalización de las cajas y en su transformación en Bancos.

Las entidades crediticias han aportado una media del 8,75% de la recaudación total del Impuesto sobre Sociedades y ello a pesar de representar únicamente el 0,03 % del total entidades sujetas a este impuesto. Por ello, las entidades financieras, que son uno de los mayores soportes de los presupuestos del estado español, en los próximos tres años no podrán aportar en la misma medida y se convertirán, debido a las restructuraciones iniciadas, en un consumidor de recursos. Aunque en una forma menos evidente que en otros países.  En definitiva, queramos o no, todos somos socios de nuestras entidades financieras aunque no tengamos acciones de las mismas.

Volviendo con las personas, las Cajas tienen alrededor de 132.000 empleados por 110.000 empleadas los Bancos, debiendo realizar un ajuste en las plantillas y en el número de sucursales abiertas, aproximadamente 24.000 las Cajas por 14.000 los Bancos. El coste estimado de estos ajustes vía prejubilaciones se estima en unos 330.000 euros por empleado es decir 5.000 millones de euros. En este contexto hay dos temas que quiero destacar: el COSTE DE LA REESTRUCTURACION DE PLANTILLA y los DIRECTORES DE SUCURSAL

 COSTE DE LA RESTRUCTURACION

Opino que uno de los motivos por los que no se ha cambiado todavía la normativa de prejubilación existente, que permite prejubilarse a partir de los 61 años, es el fuerte impacto que este cambio tendría en las entidades financieras y en las grandes compañías. Las entidades deben ser eficientes distribuyendo dinero, además de solventes, siendo, por lo que parece las personas superfluas en este nuevo mundo que viene de distribución al detalle de productos financieros empaquetados. Para ello el escenario planteado por las cajas, y utilizado por la banca, para reducir plantillas  es el uso masivo de las prejubilaciones. En ellas se pacta un porcentaje del salario bruto anual, que se congela, normalmente entre el 80% y el 85% y se pacta una excedencia  desde los 52 años hasta los 61 años o 63 años,con jubilación forzosa, dependiendo de la entidad. Para a partir de ahí jubilarse anticipadamente o pactar desempleo hasta la edad de jubilación de 65 años, también según la entidad.

Está claro que esta práctica tiene un coste para el resto de contribuyentes tanto desde el punto de vista de coste efectivo de estas prejubilaciones y prestación por desempleo como desde el punto de vista de coste de oportunidad, al expulsar del mercado laboral a unos trabajadores que están en plenas capacidades para trabajar.  

¿Porque el resto de los contribuyentes no tenemos las mismas opciones y porque debemos asumirlas?

 DIRECTORES DE SUCURSAL

 Desde este punto de vista, el profesional bancario, dejara de ser el que era. Los empleados no saben a ciencia cierta si los están prejubilando o despidiendo de manera encubierta y a cargo del erario público, o sea el resto de ciudadanos, porque para hacerlo deberán recurrir a préstamos del FROB y a la caja de la Seguridad Social. Esta incertidumbre entre las plantillas fusionadas y reestructuradas genera ansiedad y desmotivación. Siendo el principal caballo de batalla la falta de información que los empleados tienen de la situación. El principal actor de este juego será el Director de Sucursal, en algunos casos único empleado de la sucursal, que deberá transmitir a clientes y al  resto de empleados las decisiones que los directivos vayan tomando al respecto. En este campo los Recursos Humanos deben dar apoyo y herramientas a los mismos para que sigan al pie del cañón, lidiando con todos y con todo. Este director estará solo y deberá ser un ejemplo de profesional auto motivado. Les han quitado poder y les han dado mayores responsabilidades en este cambio que se avecina.  Les han quitado atribuciones y contenido pero les han dado mayores objetivos. Les han quitado el asesoramiento en la venta y les han enseñado a vender productos de dispensador financiero. Les han quitado el ser por el son. Les han quitado el sueño de empezar de botones, si lo tenían, y llegar a ser un Alfonso Escamez, que empezó de botones y fue presidente del absorbido Banco Central.  

Si el director de sucursal no está en forma no se vende y esto por ejemplo lo sabe muy bien el Sr. Botín, aunque los tiempos no acompañen.  Por ello hay que quitarse el sombrero ante los directores de sucursal de las cajas de ahorro afectadas, son casi héroes y con tener más de 50 años ya se podrán retirar.

  Adiós, adiós DIRECTOR DE SUCURSAL, Bienvenido BANCO LOW COST

 

Adiós, adiós DIRECTOR DE SUCURSAL, bienvenido

BANCO LOW COST


Post navigation