Mientras en USA parece que han sobrepasado y eliminado la política de Don’t ask don’t tell, aquí en España estamos debatiendo la futura Ley de Derechos y Deberes de los Miembros de las Fuerzas Armadas todo ello en un contexto de reducción de los presupuestos de Defensa que para este 2011 será abultado, con un total de cerca de 6.900 millones de euros y reducciones del 16,4% en el apartado de inversiones, especialmente los dedicados a modernización del ejército. La industria de defensa española está viviendo tiempos convulsos, como el resto de sectores, y que hace que mire la exportación como forma de supervivencia y la concentración como vía de continuidad. El antiguo Acuerdo de Compensación firmado con ocasión de la compra de 72 aviones F18 en 1984  a USA y que finalizo en 1996 y los posteriores Acuerdos de Cooperación Internacional para la adquisición de material de defensa ayudo a las compañías españolas a adquirir un nivel de desarrollo que las ha convertido en actor en los mercados internacionales de defensa.  Ahí tenemos empresas como Hispasat, INDRA, Sener Ingenierías y Sistemas, IZAR, ITURRI, AMPER o la antigua EADS Casa, ahora llamada Airbus Military entre otras. Ahí tenemos también la venta de los aviones  de combate Eurofighter Typhoon y de los carros de combate Leopard 2E a Arabia Saudí.

Este sector,  con una facturación agregada de alrededor de 2.500 millones de euros y mas de 20.000 empleos directos, tiene un efecto multiplicador en la economía y en la I+D en general por su alto contenido tecnológico e investigador, la posibilidad de adaptar a uso civil los productos desarrollados  y el empleo cualificado que genera. Por ejemplo en los programas Eurofighter, Leopard y Fragata F100, se alcanzaron promedios de 33.000 empleos anuales entre fabricantes y empresas suministradoras. Resaltar, como punto de referencia, que solo el grupo estatal ruso Rosoboronexport, principal proveedor de armamento en el mercado internacional, tiene una facturación estimada para el ejercicio 2010 de unos 6.500 millones de euros.

Se podría decir que como broche al desarrollo de estas industrias, a finales del año pasado, en octubre 2010, se entrego el buque insignia de la armada española el “L61 Juan Carlos I” que con un coste de 360 millones de euros ha sido totalmente construido por Navantia en astilleros españoles, contando ya con pedidos para la fabricación de dos unidades para la armada australiana con un  monto de 1.400 millones de euros, estando interesados países como Rusia, Noruega, Chile, Turquía o Suráfrica en su adquisición.

La reducción del presupuesto en defensa no sería, en si mismo importante, si se hubiese aumentado el presupuesto en otras aéreas generadoras de I+D y empleo, mas si cabe, por su capacidad generadora de negocios y acuerdos bilaterales con otros países que de no tenerlos dejan a España sin un peso negociador en acuerdos comerciales civiles que van desde las materias primas a la tecnología de primer nivel.

Y la verdad, a las empresas españolas ya no les sirve la utilización del Credo Legionario y salir al grito nonagenario de “A mí la Legión” a los mercados internacionales, compitiendo sin medios pero con espíritu. Una de las obligaciones del gobierno, además de la seguridad y la defensa de sus ciudadanos, es contribuir a la eliminación de la pobreza y del paro entre sus ciudadanos, ya que sin lo último no tendremos lo primero.

Del “Don’t ask don’t tell” al “A mí la Legión”

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One thought on “Del “Don’t ask don’t tell” al “A mí la Legión”

  1. Es una pena que el Credo legionario no sea aplicado a la situación actual. Cito por ejemplo aquello de:
    «Sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella, defenderán al que pida auxilio».
    Un saludo desde Barcelona.
    Manuel.

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