¿Qué es la función pública?.  ¿Por qué en España se está produciendo la actual situación con los funcionarios públicos?.  ¿Qué pasara en el futuro con este sector de la economía?.

Acabo de participar en las Jornadas de Alta Dirección Universitaria organizadas por el Departamento de Innovación Universidad y Empresa, bajo el lema “La Gestión de las Personas a la Universidad”.  Nosotros teníamos que dar una visión de la gestión de personas en las empresas privadas a los gerentes y vicegerentes de las universidades catalanas, nuestros compañeros de mesa, el gerente de Recursos Humanos y Organización del Ayuntamiento e Barcelona y el director de la Escuela de Administración Pública de Cataluña, su visión desde un punto de vista público.  Hasta ahora no había tenido la oportunidad de visualizar el colectivo de funcionarios y su problemática, tampoco ahora me veo capaz de dar una respuesta clara a las preguntas iniciales pero me doy cuenta de que tenemos un problema que debemos  resolver y si las instituciones públicas y sus empleados no dan por su propio pie un paso adelante para ejercer una función pública del siglo XXI, el colectivo laboral privado deberá estar en la obligación de  pedírselo y ayudar a conseguirlo.

La definición de función pública no es baladí ya que si la entendemos como  la actividad desarrollada por una Administración pública para dar servicio a los ciudadanos, cabe todo. Con lo que, incluso, los funcionarios existentes actualmente serian insuficientes. La función pública, en una sociedad democrática se podría entender como aquel servicio que el sector privado no puede prestar con independencia, equidad e igualdad. Con esta premisa solo se me ocurren dos servicios, aunque a otros lectores les afloren más, que deben formar parte de la función pública, el ejecutivo y el judicial, es decir el de vigilancia y defensa de los ciudadanos y el de aplicación e interpretación de las leyes, el legislativo en su caso deberían ser los ciudadanos elegidos democráticamente quien lo prestase. El resto de servicios, bajo este prisma, no podrían considerarse estrictamente como de función pública y consecuentemente no deberían ser realizados por funcionarios públicos. Siguiendo este modelo, teóricamente posible, el resto de servicios podrían ser prestados (que no soportados económicamente, esto sería tema de otro artículo) de forma totalmente privada. Este punto de vista va incluso más allá del planteado por el modelo de Nueva Gestión Publica descrita por Kellough, J. Edward y Nigro, Lloyd G. (2005 b), ( Civil Service Reform in the States), ya que no es solo la aplicación de modelos de gestión del sector privado al sector publico sino además la externalización al sector privado de determinadas actividades.

¿Y porque sería necesario lo anterior?. Porque en España existen dos colectivos dentro de la categoría de empleados asalariados, actualmente unos 15.000.000, con dos universos laborales totalmente diferentes. La actual crisis ha puesto de manifiesto estas diferencias de manera ostentosa. Uno, el de los 2.659.000 funcionarios , ¿anclado en el pasado?, habrá quien diga larraniano del “vuelva usted mañana” por el que se mantiene una situación laboral adquirida a lo largo de los años y que no es comparable con el otro colectivo de 12.341.000 asalariados del sector privado, con un entorno laboral sujeto a las leyes del mercado. Los derechos individuales de cada uno de estos colectivos marcan también su actual panorama, los empleados privados deben estar protegidos ante situaciones injustas producidas por la función pública y los funcionarios públicos deben estar protegidos, mediante la seguridad en el puesto de trabajo y un sistema de meritos, de la posible presión política que los sucesivos gobiernos pueden aplicar sobre ellos de forma que les permita neutralidad e imparcialidad política en su actividad. Salvando lo anterior, habría que tender a eliminar las diferencias existentes entre ambos colectivos mediante una amplia Reforma de la Función Pública.

Anticipo que hay muchos detractores que ven al movimiento de la Nueva Gestión Pública como algo que deriva de un posicionamiento político o de un intento de debilitar la figura del estado.  A pesar de ello entiende que los empleados de la función pública deben prestar servicios de alto valor añadido, ser útiles, eficaces y eficientes a la sociedad que les sostiene. Esto solo se consigue si este colectivo desempeña exclusivamente funciones nucleares de servicio a la sociedad, normalmente altamente cualificadas y están  totalmente alineados con las políticas de Recursos Humanos, que busquen dar un servicio público perfecto a sus conciudadanos. … Y los ciudadanos lo agradecerán.

Funcionarios. Nueva Gestión Pública o vuelva usted mañana

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2 thoughts on “Funcionarios. Nueva Gestión Pública o vuelva usted mañana

  1. Excelente artículo como siempre, Felipe. Personalmente dentro de las reformas estructurales que se vienen comentando como necesarias para salir de la crisis (o más bien diría, para no volver a caer en ella, ya que de la crisis saldremos cuando se genere valor, pero éste es otro tema), echo en falta una profunda reforma de una función pública anacrónica.
    No creo que sea necesario ni conveniente reducir el sueldo, pero sí adecuarlo a la situación en la empresa privada, realizando una adecuada valoración de puestos y subir anualmente en función de la media del sector, así no hay discusiones ni cautiverios.
    También en lo referente a las condiciones de trabajo y sobre todo en la jornada que ha venido reduciéndose sistemáticamente con las 7.5 horas, moscosos…, necesitándose más y más funcionarios, algunos de los cuales contratados por acuerdos con sindicatos en forma de cupos, cuando no como dicta la lógica, según vacantes.
    Otro aspecto importante es la formación continua. Me parece poco adecuado que una persona que a los 20 años aprueba una oposición y no se recicle convenientemente, deba seguir ejerciendo la función pública, no dejando a otro mejor preparado que la pueda hacer. Esto en sectores como la enseñanza o la medicina me parece crítico. Cada 5 años como mínimo hay que volver a examinarse/evaluarse y en función de los resultados reciclarse/formarse y si no dejar paso a alguien mejor.
    Por último habría de revisarse los sistemas de compensación y productividad. Es un tema difícil, lo sé, pero creo que si se encara una reforma seria, debería de tenerse en cuenta, porque afecta directamente a la motivación y es un aspecto crucial del desempeño.
    Coincido en que es el ciudadano quien tomando conciencia de que el dinero que gestiona el poder ejecutivo es el bote de todos, el que ha de exigir que se gaste con coherencia y eficiencia.

  2. Ricardo, otro dato a tener en cuenta es que el Estatuto Básico del Empleado Público tiene solo 3 años de antiguedad en contrapartida con el Estatuto de los Trabajadores con más de 15 años. El gobierno esta bastante limitado en cuanto a las vias para gestionar el colectivo.
    ILa aportación que realizas en cuanto a formación continua y evaluación es muy oportuna y refleja uno de los puntos debiles de la carrera publica. Como me comentaron existen casos de lo que han dado en llamar Despedidos Internos, empleados publicos que hacen acto de presencia fisica pero no mental, se han autodespedido. Aqui entran temas como automotivación, carrera profesional, evaluación, formación,…

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