Soy autocomplaciente, pienso que soy el directivo ideal aunque mis jefes no lo son. No es una falsa modestia, pero sé que estoy en el equipo de los ganadores.

Soy profundamente optimista con la crisis, no sé porque tenemos que preocuparnos tanto, no veo que mi puesto de trabajo vaya a peligrar. Pero reconozco que me siento optimista cuando mi empresa va bien y pesimista cuando mi empresa va mal. Podría ser hombre o mujer  y/o trabajar en una empresa grande o pequeña y seguro que mi pensamiento no variaría. Me gusta trabajar en una empresa que me deje tomar decisiones y aunque el dinero no es lo más importante, si no estoy bien pagado me desmotivo. La mayoría de las veces creo que los cambios que se producen en mi empresa están mal planificados y mal comunicados y por ello dedico mucho tiempo a motivar a mi equipo cuando a mi no me motivan y poco cuando percibo que mis jefes me motivan.

Cuando me siento integrado en mi compañía, a pesar de que normalmente viajo más,  obtengo mejores resultados y me siento menos cansado, pero cuando estoy estresado, muy ocupado, alargo mi jornada o me llevo trabajo a casa obtengo peores resultados y estoy de muy malhumor, pero soy consciente de que para alcanzar los objetivos tengo que prolongar mi jornada laboral. Me preocupa que nos reunamos tanto y a veces innecesariamente, menos mal que cuando las reuniones las convoco yo las empezamos y finalizamos puntualmente, porque cuando soy convocado nunca se respeta el horario y no entiendo porque.

Que os voy a decir de mis relaciones con  mis compañeros de trabajo, son excelentes. Tengo muchos amigos personales entre ellos  y mantenemos esta amistad tanto fuera como dentro del trabajo, no sé qué haría sin ellos. No os voy a engañar, a medida que he ido ascendiendo en posiciones directiva he tenido más conflictos con otros directivos, aunque con la experiencia ganada a lo largo de los años los he sabido gestionar mejor que cuando era un directivo más joven. Me anima el saber que mi actual empresa hace lo necesario para que me sienta a gusto  y que mi jefe sabe comunicar bien y nos facilita los recursos necesarios para gestionar, aunque normalmente no recibo feedback sobre mi trabajo.

Por último os he de confesar que en la mitad de las ocasiones los resultados que he obtenido como directivo no dependían de mí.

Uf¡¡¡…, se coincide en algunas cosas, ¿verdad?. Pero os quiero señalar que la descripción anterior es ficticia y realizada de forma imaginativa de acuerdo al estudio El Modo de Pensar de los Directivos Españoles, 2009-10 realizado por Iñaki de Miguel y Gonzalo Martinez de Miguel que recoge las opiniones de 800 directivos respecto a los asuntos que conlleva la función directiva. Considero que cualquier persona que gestione compañías o equipos de trabajo debería leer esta publicación realizada por Infova. Le permitirá conocer las particularidades de nuestros directivos y entenderlos. www.infova.es/infova-ediciones/infova-ediciones-publicaciones.html

Después de leerlo, creo que el ejercicio a realizar no es tratar de identificarse o no con nuestro amigo Juan, sino ver donde podemos mejorar como directivos.

El perfil medio del directivo español tiene muchos elementos buenos pero lo que más me ha sorprendido de las respuestas es, en algunos casos, la falta de autorresponsabilidad, como si el hecho de ser directivo no conllevase responsabilidad, máxime cuando una de las condiciones que más se valora es el poder tomar decisiones. Se produce como una catarsis, es decir, cuando sabemos que algo no está bien gestionado buscamos justificantes externos que nos permitan seguir gestionando, cuando lo que deberíamos hacer es dejar de gestionar de esa determinada manera o dimitir,…

Retomo con ello dos de los principios planteados en el libro The Naked Leader de David Taylor www.nakedleader.com :

Conoce donde quieres ir, donde estas, que debes hacer y hazlo.

Todo depende de ti y de nadie más.

Felipe Santiago

www.gdhumancapital.com

www.gesdocument.com

JUAN DIRECTIVO. Confesiones de un directivo español.

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