¿Qué es lo que hace que continuemos o no con un proyecto o idea de negocio?  La respuesta más generalista es que creamos que el proyecto vaya a tener éxito a pesar de que todos los indicadores nos digan que no.  La mayoría no podemos evaluar si aquel proyecto que pensábamos lanzar hubiese tenido éxito o no, ya que en muchos casos mueren antes de nacer.  No voy a comentar los que no nacieron, pero si alguno de los  que tuvieron éxito por el empuje de  un visionario testarudo que anticipaba la evolución del mercado y otros que fracasaron por anticiparse demasiado a lo que el mercado demandaba. Oí explicar al presidente de Casa Tarradellas, que si él no hubiese sido el dueño, lo hubiesen despedido en cada uno de los proyectos que su compañía había lanzado en los últimos años y que le habían llevado a facturar 580 millones de euros en 2009. En todos los estudios previos de mercado, los consultores y expertos, no veían que estos proyectos fuesen a tener penetración en el mercado, confirmándolo, además, en los primeros años de lanzamiento al no tener el retorno esperado.   A pesar de ello Tarradellas no abandono estos proyectos que iban en contra de lo que en aquellos tiempos el mercado parecía que necesitaba y que los entendidos desaprobaban, como  fueron la primera utilización de tarros individuales de cristal para el envasado de pate en 1987, como la comercialización de embutido loncheado en 1990 o más recientemente el lanzamiento de pizzas refrigeradas, que creó problemas a Telepizza y que le ha llevado a detentar el 80% de la cuota de mercado de este producto en España.

También se puede tomar como otro ejemplo de perseverancia en un lanzamiento de éxito a un directivo de Nestlé en el caso de Nespresso, fundada en 1986 y con patente de su sistema desde 1976. Desde su lanzamiento Nespresso no obtuvo mas que perdidas y estuvo al borde del cierre en tres ocasiones, pero un miembro de la junta directiva de Nestlé apoyo a ultranza este proyecto (no he podido localizar su nombre, será bienvenido si alguien me lo aporta).  Una travesía en el desierto que duro 20 años, hasta que los resultados cambiaron. Lo que había anticipado nuestro directivo de Nestlé, contra pronóstico, era que el mercado estaba preparándose para aceptar este tipo de producto/servicio y no se rindió. O la cámara digital que revoluciono el sector de la imagen, inventada por el ingeniero de Kodak , Steven Sasson, en 1975 y que no fue lanzada comercialmente hasta 1990 obteniendo sus primeros éxitos con la llegada del año 2000. En sus primeros años todos sus competidores no creyeron en este nuevo proyecto revolucionario hasta que fue demasiado tarde, Kodak, si.

También hay casos de abandono de proyectos por su fracaso, aunque con el paso de los años demostraron que simplemente se habían anticipado y fueron adoptados por un competidor, como en el caso de la agenda Newton, lanzada por Apple en 1992 que permitía, ya en aquellos tiempos, el reconocimiento de escritura y que fue retirada posteriormente del mercado, pudiendo  ser considerada la primera versión de PDA. Esta idea/proyecto fue recogida por la exitosa Palm lanzada por U.S. Robotic en 1997, que se convirtió en el aparato electrónico con la tasa más alta de adopción por parte de los usuarios hasta esa fecha. Aunque hay fracasos de proyectos que en principio lo tienen todo para ganar como es el caso del teléfono móvil KIN lanzado por Microsoft  recientemente y que fracaso totalmente siendo retirado en 48 de todas las tiendas donde se comercializaba.

Aunque el caso que más me gusta de abandono de un proyecto que después sería una bomba de éxito es el de Ron Wayne y la ya mencionada Apple. Wayne fue uno de las tres personas que fundaron Apple en 1976, junto con Steve Jobs y Steve Wozniak,  para apenas unas semanas después venderles sus acciones al dudar de la capacidad de Jobs y Wozniak para financiar el proyecto. Cerca de tres años después Apple ya facturaba 117 millones de dólares.  Wayne decía hace poco en una entrevista en el periódico Mercury News. “Unfortunately, my whole life has been a day late and a dollar short,»

Ya sea desde la posición de emprendedor o directivo el lanzamiento de nuevos proyectos requiere una fuerte convicción en el éxito de los mismos, no tener miedo al riesgo y a la perdida, pero sobre todo personas, compañías e inversores que sabiendo lo difícil que es la creación de nuevos proyectos los apoyen a sabiendas que muchos de ellos no verán la luz.

©Felipe Santiago

Siempre he llegado un día tarde y con un dólar menos

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