Me comentaron haciendo un proceso de selección: “Felipe, el candidato tiene más de 50 años y en estas edades lo que buscan los directivos, generalmente, es un lugar para jubilarse.” PUES NO ESTOY DE ACUERDO.

Lo que refleja la validez de una persona para un puesto de trabajo, es la actitud y la motivación, quien nace cansado sigue cansado y quien tiene talento lo sigue teniendo y desarrollando, tenga la edad que tenga. El problema es que se acepta, de forma totalmente errónea, que la carrera profesional es al sprint, cuando la realidad es que es una carrera de fondo de más de 40 años de duración y a los profesionales no se les prepara, ni se preparan para ello. Un ejemplo seria la búsqueda intensiva de formación al inicio de la carrera para después vivir de la experiencia del día a día. PUES NO ESTOY DE ACUERDO. Desde siempre y en el momento actual más aún, el que no avance en sus conocimientos y en la aplicación útil de su talento al nuevo entorno está obsoleto, y no es una cuestión de edad sino de actitud.

Llegados a este punto separaría tres conceptos que son evolutivos con el paso de la edad sin que por ello se vean mermadas las capacidades profesionales, simplemente hay que adaptarlas. El directivo tiene que darse cuenta de que estos tres conceptos son cambiantes y que por lo tanto debe adoptar su larga carrera profesional a ellos. Adaptando la inteligencia, desarrollando el talento y consiguiendo una buena forma física.

Inteligencia, en el sentido amplio acuñado por Howard Gardner, reciente premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales, por el que establece las inteligencias múltiples, musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, interpersonal e intrapersonal, naturalista, la espiritual, existencial y la moral. Todo el mundo tiene alguna de ellas y pueden ser estimuladas a lo largo de la vida. Algunas se potencian con la edad y otras decrecen.

Talento, en el sentido expuesto por  Daniel  Coyle  de capacidades que poseen las personas que sobresalen de forma extraordinaria respecto al resto. Pero con la premisa de que estas capacidades se pueden entrenar, consiguiendo con una buena motivación, grandes dosis de mielina y un buen maestro ser una persona talentosa.

Forma Física en el sentido explicitado por Emilio Duro y su Coeficiente del Optimismo. Como puede ser que no seamos capaces de cuidarnos nosotros mismos, la forma física afecta en la motivación, en el trabajo y en el optimismo.

Algunos ejemplos de creadores y gurús con más de 50 años nos lo demuestran cada día en el campo de la creatividad y la innovación:

Ferrán Adrià impartiendo cursos en Harvard respecto a la innovadora aplicación de la cocina y los alimentos en fundamentos de física e ingeniería.

Edward de Bono y el pensamiento lateral por el que fuera del pensamiento tradicional encorsetado se toman decisiones o soluciones de forma creativa.

Benjamín Zander y su Arte de la Posibilidad,  por el que cada uno de nosotros creamos nuestras posibilidades  cuestionándonos continuamente nuestra forma de pensar ortodoxa y preconcebida.

Algunos otros tambien nos lo demuestran creando grandes compañías:

Ray Kroc con McDonalds que a sus 52 años, siendo un vendedor de batidoras y sin ninguna idea del mundo de la restauración y aun menos del concepto del fast food empujo a los hermanos McDonalds a construir una de las empresas de mayor éxito del mundo.

Harlan David Sanders con Kentucky Fried Chicken,  que a sus 65 años y con un cheque de la seguridad social inicio el embrión de otra cadena de restauración triunfadora.

Sin llegar a los casos de Kroc y Sanders el objetivo es desterrar el concepto de edad como obstáculo y planificar tu carrera profesional sin que por ello se vea mermada tu empleabilidad. Tenemos que ser capaces de eliminar la lista de desventajas señaladas en el estudio ‘El trabajo más allá de los 50’, realizado por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) por las que las empresas se resisten a contratar a este colectivo; “alto coste salarial”, “alto coste de su despido”, “resistencia al cambio”, “formación inadecuada”, “falta de movilidad funcional”, “baja motivación”, “baja productividad”, “falta de movilidad geográfica”, “obstáculo para la promoción de sus subordinados”, “pérdida de capacidad física” y “mayor índice de absentismo”.

Por ello, PUES NO ESTOY DE ACUERDO con que cuando una persona sobrepasa los 50 años ha terminado su carrera profesional, el terminarla o no depende de cada uno. Si se hacen los pasos necesarios esta no termina nunca y no depende de una clasificación numérica, como la edad, sino de uno mismo.

Felipe Santiago

Tengo más de 50 años…y qué?

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3 thoughts on “Tengo más de 50 años…y qué?

  1. 52. Concretamente tengo 52 años y leer este artículo me ha hecho sentir que sigo vigente.
    Estoy completamente de acuerdo con su exposición.
    En mi último trabajo he podido darme cuenta que la experiencia, la psicología en el trato con las personas, el buen hacer, sólo se aprende con los años de trabajo.
    Llevaba una red comercial de 20 delegaciones, y ayer precisamente, hablando con una consultora, me dijo tienes mucha fuerza, empatía y ganas.
    Y así es, con 52 años, todavía me levanto cada mañana en «efervescencia», con ganas de aprender más cosas y compartir mi experiencia laboral en pro de la empresa en la que trabaje.
    Gracias Sr. Santiago por sus palabras, hacen que a pesar de que muchas empresas te descarten por edad, todavía uno se sienta vigente al cien por cien.

  2. Sr.Felipe Santiago , totalmente de acuerdo con usted ,siempre es un tema de actitud no numerico. Un abrazo

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